23 marzo 2009

ooouch

Y... viene complicada la mano. Vengo con ganas de hacerme daño y lo peor, es que me sale muy bien.
Hace un fin de semana, me cocine un dedo con una asadera, un dolor terrible, espantoso y una ampolla como recuerdo del incidente. Ese mismo día tenia un cumpleaños. Pero no era un cumpleaños cualquiera, era en el Painball (una especie de guerra pero con armas que disparan pintura). Bueno no estaba en las mejores condiciones, luchar con un dedo mocho no estaba bueno, pero bueno, una vez en la cancha estaba dispuesta a dar todo.
Primer obstáculo: la cantidad absurda, bordeando lo irreal, de mosquitos. Creo que todos los mosquitos del planeta (o al menos del hemisferio) nacen ahí y luego se distribuyen por ahí. Ademas, la prueba de esto, es que había mosquitos grandes como maníes.
Basta de vueltas, el juego comienza entre manotazos y quejas por los insectos. Es genial. Mucha adrenalina. En un momento me encuentro cara a cara con un enemigo y entablamos un tiroteo por varios minutos. Pero ya no lo soporto mas, o muere el o yo, pero eso no podía durar mucho mas. Ahhhhhhh!!! Salgo corriendo y le disparo unas 20 veces. PERO! No solo no acierto ni uno de los disparos, sino que el único que el tira, me pega en el cuello (la única parte de mi cuerpo que no estaba protegida por el traje). Oh no! Había muerto. Y sentía mucho dolor. Además noté que la gente me miraba como espanta por mi herida de guerra. Algunos exclamaban o se preocupaban. Algunos hasta se asustaban. En fin. Muy doloroso y un moretón de recuerdo.
A esta altura tenia una ampolla, la mano inflada cual manopla por los mosquitos y un moretón en el cuello.
Este fin de semana, quise completar el asunto.
Para empezar, jugando a las escondidas, me olvidé de fijarme si el ventanal estaba abierto y quise salir. Me estrellé con fuerza. Con mucha fuerza! Ademas de que mi orgullo se vio seriamente herido y se que muchas personas allí presentes me lo recordarán por unos... años.
Al otro día, como me había recuperado bien, decidí tener otro accidente y me di un cocazo tremendo. Tengo un chichon para mostrarle a los incrédulos. Además de dientes flojos... pero eso no creo que se pueda mostrar. Igual con un poco de hielo lo llevo bastante bien.

Hoy, hace poco, cuando venía caminando hacia la computadora no calculé muy bien mi anchura, y me golpee la mitad del cuerpo contra una pared. Si amigos, lo hice. Por suerte no pasa de un dolor en el brazo izquierdo. :)

3 comentarios:

Bichicome dijo...

Bueno.. por lo menos aun podes escribir...
segui esforzandote.

cubito dijo...

Quiero agregar que estuve presente en el golpe del ventanal (y en el del paintball pero ese me preocupó mas que nada) y desde la zona de los espectadores fué mucho mas divertido de lo que crees:


TU MISMA entraste a la casa y cerraste ese ventanal. Alguien dijo "cuidado con las niñas que andan correteando por la casa, avisales" Y yo recordé un par de cuentos de golpes contra ventanales y me paré a actuarlos, tenía la atención de todos y el ventanal a mis espaldas, cuando un golpe seco y muuuuy fuerte y el hecho de que todos estaban doblados literalmente de risa, me hizo sospechar que solo tu podías haberte dado de lleno contra el ventanal hija de puta!!! Jajajaja!!!

A veces uno se tiende sus propias trampas...

beso, que te cures todas las heridas.

tincho dijo...

ufff.!
algunos vivimos así todos los días.
levántate ya anda. y vuélvete a golpear que me cago de risa leyendo!